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EUDEMONISMO SOCIAL

La propuesta principal del eudemonismo es:"el bien es aquello que nos hace felices y la felicidad es el aumento de nuestras fuerzas para obrar".

Su mayor defensor fue Jeremías Bentham y le sigue John Stuart Mill que defendían esta teoría como medio para alcanzar el mayor bien para el mayor número de gente. También se considera al hedonismo, la doctrina estoica y el utilitarismo como eudemonismo.

Esta pequeña introducción sirve para enlazar el tema que pretendo abordar en la siguientes líneas.

Asisto en estos días a presenciar como algun@s polític@s de mi entorno más cercano y otros algo más alejados, se comportan de una forma tal que parecen puros hedonistas.

La doctrina del eudemonismo social y  las otras mencionadas arriba, tienen una característica común como es la utilización de cualquier medio como justificación para alcanzar la felicidad. Todas estas doctrinas basan sus normas morales en la realización plena de la felicidad, entendida como estado de plenitud y armonía del alma, diferente del placer y pudiéndose presentar ésta de forma personal o colectiva.

Justifican su comportamiento ególatra con su honorable intención de buscar el bien colectivo much@s de l@s políticos que mencionaba y, a buen seguro que esconden tras esta falsa preocupación por el aumento de la felicidad de los demás, un afán irrefrenable por alcanzar ese estado que muchos llaman la erótica del poder.

Y este es el verdadero problema que les aqueja, porque no es malo que se sientan satisfechos éticamente cuando ven que sus acciones, como servidores públicos que son, benefician al común de sus conciudadan@s; sino que busquen en su quehacer político llenar ese exceso de ego que poseen.

Si alguna característica, más allá de su preocupación por resolver los problemas de los demás, debe tener aquel o aquella que se dedica a eso que se llama la “cosa pública” es la humildad. Y en mi modesta forma de ver como se comportan, les falta en grado sumo a algun@s de nuestr@s políticos provinciales.

En nuestro país y más concretamente en nuestra provincia la actividad política está poco profesionalizada y por lo tanto está bastante sujeta a los vaivenes de la condición humana. Nada tienen que ver aquí las ideologías, pues unos y otros, en muchas ocasiones, obran en función de filias o fobias y eso perjudica al conjunto de la sociedad.

Estas y otras causas son las que provocan ciertas dificultades cuando abandonan su responsabilidad institucional, pero también les siguen en su comportamiento como afiliad@s a un partido político.

L@s ciudadan@s necesitan que aquell@s que han optado por la actividad política como eje de su vida, les vean como iguales y no como un grupo social inferior. Su decisión por gobernar los asuntos del conjunto de la sociedad no debe nacer de su afán de dominación sino de un sentimiento ético e ideológico por alcanzar mayores niveles de igualdad, equidad, justicia y solidaridad.

Alguien decía que la democracia no es el mejor de los sistemas de gobierno pero por el momento se ha demostrado ser el menos malo de los experimentados en la Historia. Esta afirmación es la que nos debe hacer pensar como mejorarla, pues está claro, que la imperfección del ser humano puede provocar la caída o desaparición de cualquier sistema de gobierno y por lo tanto debemos seguir trabajando para que los comportamientos de aquell@s que protagonizan este sistema y que relataba arriba, desaparezcan (si es que podemos).

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